Los riesgos medioambientales y las consecuencias en la humanidad que a lo largo de los años han dejado los ensayos nucleares, llevó a la Asamblea General de la ONU en el 2009 a decretar por unanimidad el 29 de agosto como el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares. Propuesta realizada por la República de Kazajstán apoyada por otros países, clausurando el polígono de ensayos nucleares de Semipalatinsk el mismo 29 de agosto de 1991.
El primer ensayo se llevó a cabo en el desierto de Alamogordo (Nuevo México), el 15 de julio de 1945, desde ese entonces, se han realizado más de 2000 experimentos en todo el mundo que han dejado desastres naturales casi irreparables para la sociedad, a su vez, efectos agudos sobre la salud de las personas que están expuestas a las radiaciones que emiten estas bombas, ya que, a medida que avanzaba su desarrollo algunas eran 500 veces más fuertes que la primera.
Estos ensayos consisten en la detonación de un arma nuclear con fines experimentales para medir la potencia y capacidad destructiva de la misma y se clasifican según donde haya tenido lugar, como atmosféricas, estratosféricas, subterráneas o submarinas. En un principio las pruebas se realizaban como poderío militar y científico, actualmente, se centra en los ensayos como generador de muerte y destrucción.
El primer año de conmemoración fue el 2010 y se han venido realizando diferentes festividades como; programas, publicaciones, concursos, conferencias, exposiciones y demás, con el fin de crear conciencia y educar sobre las causas y consecuencias de las experimentaciones nucleares.
Posterior a esto, las Naciones Unidas con el fin de acabar no solo con los ensayos sino con toda arma nuclear, decretó el 26 de septiembre como el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares con el objetivo de lograr la total desaparición del armamento nuclear, ya que, sin armas no se podrían seguir generando los ensayos. Fue en el año 2014 que se llevó a cabo la primera celebración de esta actividad que apuntaba a lograr obtener un mundo sin armas nucleares.
Sin embargo, el desafío para impedir las armas y los ensayos por medio del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares (TPCEN) herramienta radicada el 10 de septiembre de 1996 como freno y desarme para los experimentos, no ha entrado en vigencia al no ser aprobado por todos los Estados con capacidad nuclear como son: India, Estados Unidos, China, Irán, Israel, Corea del Norte, Pakistán y Egipto.
Para entender un poco sobre cómo funciona la explosión, Alex Wellerstein diseñó un NUKEMAP donde se visualiza este impacto.

“En el mapa, el primer anillo de la explosión es la bola de fuego, seguido del radio de radiación. En el radio rosa, casi todos los edificios están demolidos y las muertes se acercan al 100%. En el radio gris, los edificios más fuertes soportarían la explosión, pero las lesiones son casi universales. En el radio naranja, las personas con la piel expuesta sufrirían quemaduras de tercer grado y los materiales inflamables se incendiarían” (Magnet, 2022).
Frente a esto, en el 2020 el papa Francisco expresó que “nunca ha estado más claro que, para que la paz florezca, es necesario que todos los pueblos depongan las armas de guerra, y especialmente las más poderosas y destructivas: las armas nucleares que pueden paralizar y destruir ciudades enteras, países enteros”.
Como sociedad, podemos ser partícipes en las conmemoraciones involucrándonos en la lucha contra los ensayos y armas nucleares, trabajando de la mano con las asociaciones e instando a los gobiernos a ratificar los tratados que ponen fin a estos experimentos que solo han dejado muertes y desastres naturales, entendiendo así que el desarrollo científico de estas armas puede ser irreversible para la sociedad.
Desde el Vicariato Apostólico de Inírida, nos sumamos a esta conmemoración y mostramos rechazo a estos experimentos que atentan con la integridad humana. No solo es la destrucción de ciudades y muertes, es un atentando contra la naturaleza que sufre estas consecuencias y muchos pasan por alto, pues los ríos son contaminados, las tierras envenenadas, los bosques talados y todo con el fin de beneficiar a unos pocos. Es importante comprometernos con un mundo más pacífico, justo y lejos del odio.
Fuente: ONU
Leidy Salinas Ramírez – Vicinirida TV